martes, 8 de marzo de 2016

Plomo en oro

En 1450, el alquemista Bernard de Treves propuso la siguiente receta para transmutar metales básicos en oro:
Tome 2.000 yemas de huevo; mézclelas con partes iguales de aceite y vitriolo (ácido sulfúrico), y cocínelo a fuego lento durante dos semanas.
Desafortunadamente, todo lo que logró fue envenenar a sus cerdos.
Pero no era el único en hacer ese tipo de experimentos: desde el rey Carlos II hasta Isaac Newton lo intentaron.
Si bien las yemas no se tornaron en oro, lo que sí se podría transmutar es el plomo.
El núcleo del átomo de plomo tiene 82 protones. El del oro, 79 protones.
Todo lo que habría que hacer es eliminar tres protones del plomo.
Desafortunadamente, eso sólo se puede hacer en un reactor nuclear y eso implica que todo el oro que se creara sería radioactivo, y por ende, no muy valioso.

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